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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINAlargar el pene, reducir los labios vaginales o recuperar el punto G son algunas de las tendencias en cirugía estética más demandadas.
Aunque los motivos pueden ser médicos, los expertos señalan que también algunos pacientes piden cambios en sus órganos sexuales influenciados por las películas eróticas.
Lejos de los clásicos tabúes, el embellecimiento genital ha llegado con fuerza al sector de la cirugía estética y contribuye cada vez más a acabar con falsos mitos, vergüenzas y ausencia de placer. Y es que dar mayor grosor al pene o recortar los labios vaginales son hoy intervenciones médicas reales gracias a las técnicas empleadas por los expertos en medicina estética, que no dudan en reconocer que España por fin empieza a aceptar la sexualidad en su sentido más amplio, decantándose por lo que gusta y por lo que no.
La medicina estética genital se ha hecho un hueco en las consultas de estos expertos, que han observado la cantidad de complejos y molestias por las que han pasado muchos pacientes durante toda su vida, a los que ahora han decidido poner remedio. Este asunto fue uno de los abordados en el 29 Congreso Nacional de Medicina Estética (SEME) que comenzó ayer en Málaga.
Los motivos para acudir a un especialista pueden ser de índole estético o médico. Según el vicepresidente de la SEME, Fernando García, muchas mujeres acuden a su consulta con la que al parecer, es una problemática común: que los labios menores sean más grandes que los mayores. Pese a que a priori pueda parecer un motivo de imagen más que de salud, el doctor reconoce que esto produce molestias físicas a la hora de hacer ejercicio como montar en bicicleta, además de limitar en cierto modo a la paciente a la hora de vestir, por no poder ponerse prendas muy ajustadas y quedar marcada la vulva.
«Una vez vino una paciente que estaba acomplejada. Su hijo pequeño la había visto desnuda y le había preguntado que por qué tenía pito como él y su padre». Además de ser un motivo meramente estético, estas mujeres padecen dolores a la hora de mantener relaciones sexuales, lo que les dificulta disfrutar el coito.
Estas técnicas se hacen desde hace relativamente poco tiempo en España a causa de la educación sexual que ha existido en este país. No así en Sudamérica, donde comenzó este tipo de cirugía. «Hace veinte años le decías a una mujer que se mirara la vulva en el espejo y lo más que decía es que era fea». Aún así, el año pasado la demanda aumentó un 50% en nuestro país.
Pero afortunadamente los tiempos han cambiado y las consultas de cirugía estética no solo reúnen aumentos de pecho o liposucciones, sino que sus quirófanos acogen reducciones de montes de venus abultados, rejuvenecen la vagina e incluso la blanquean por el cambio del pigmento de la piel que provoca la edad.
Pero además de motivos médicos o estéticos, están los de disfrute. Fernando García también dota de elasticidad a la vagina y de mucosa para una lubricación. Y no solo eso, asegura que la recuperación del punto G también es posible. Una inyección de ácido hialurónico y a gemir.
Los precios oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros, y en menos de quince días las pacientes están completamente recuperadas y pueden disfrutar de su vida sexual con normalidad. Pero estas consultas no solo están llenas de mujeres con problemas vaginales, sino también de hombres con complejos en sus penes. Porque es cierto que en la mayor parte de los casos los hombres acuden por complejos en su miembro viril, más que por motivos médicos. Así, piden alargarse el pene, engrosárselo o reducir el escroto.
En el caso del alargamiento, el doctor reconoce que lo máximo que se puede hacer es dar dos centímetros más, aunque muchos pidan números más amplios. En el del engrosamiento, admite que no hay medida, y que más de un paciente se ha ido «con una morcilla de Burgos». La reducción del escroto llega con la edad, cuando estos pacientes ven reducidos su pene y aumentada su bolsa testicular, lo que les acompleja.
«Pero muchos lo que tienen son problemas psicológicos. Llegan queriendo penes desproporcionados, como los de las películas porno. Otros vienen deprimidos porque una mujer les ha dicho que la tiene pequeña», cuenta. Lo que es cierto es que de momento nadie le ha pedido reducirse el pene. «Eso no está descrito en la literatura médica», bromea.
Por Marina Fernández Fuente: Laopinión de Málaga
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